Difundiendo la transparencia

Difundiendo la transparencia

Como señala Francisco Delgado en su artículo «De qué hablamos cuando hablamos de transparencia«, uno de los elementos necesarios para su definición es el concepto de comunicación. Comunicación entendida desde una doble perspectiva: por un lado, como el ejercicio continuo de publicar de datos de forma clara y estructurada, de manera que pueda ser comprensible y tratable por quien así lo desee, permitiendo que pueda ejercitarse la rendición de cuentas sobre la actividad desarrollada; y por otro, como canal bidireccional de transmisión, en el que la Administración (o la empresa, institución, partido político, ONG…), además de haber ofrecido la mayor información posible sobre su actividad (no sólo los datos, que son sólo parte de la información), recoge el feedback de los ciudadanos mediante distintos canales de participación, siendo tan deseable como necesario que exista una correspondencia entre el emisor y el receptor.

En estrecha relación con el concepto de comunicación se encuentra el de difusión. La diferencia entre ambos es similar a la que hay entre información y dato, la difusión es parte imprescindible de la comunicación, pero no es lo mismo, en tanto que sólo afecta a una parte de la comunicación, la del emisor. La difusión, trasladada a la conceptualización de la transparencia, se enmarcaría como parte de la publicidad activa, esto es, el deber de los sujetos obligados por ley a publicar determinados elementos de información sobre su actividad sin requerimiento previo de los receptores de la misma. Pero no es éste el ámbito sobre el que trataremos hoy, sino sobre la difusión de la transparencia por una tercera parte, ajena al ente emisor de la información. Para ello, tomaremos como muestra uno de los medios de difusión sobre la materia en España, que comencé a editar el pasado verano de 2015, Transparencia en España, un espacio de curación de contenidos desarrollado con la herramienta web 2.0 Scoop.it!. ¿Curación de contenidos? A grandes rasgos, es encontrar, organizar, filtrar, dotar de valor y, en su caso, compartir contenidos sobre un aspecto determinado. Tal vez hablemos sobre ello y la transparencia en otra ocasión. ¿Scoop.it? Es una herramienta online que permite almacenar contenidos digitales en un espacio estructurado y su difusión en varias redes sociales.

Continuando con este juego de las diferencias, y con la intención de contextualizar de antemano y de una manera gráfica la actividad desarrollada en Transparencia en España, pondremos como ejemplo la publicidad activa. A este ámbito, tan fundamental e imprescindible para poder empezar a hablar de transparencia, se refiere sólo una parte, y no especialmente importante, del contenido global del Scoop. Y esa parte no se corresponde meramente con reproducir la información y/o la difusión que haya realizado, pongamos por caso, un gobierno autonómico, que ha publicado determinada información en su portal de transparencia y tal vez la haya publicitado a través de los medios de comunicación, propios o externos. Transparencia en España trata de recoger esos contenidos del emisor, pero también las reacciones de la oposición, o la opinión de otros agentes, como periodistas, profesionales o académicos, e incluso investigaciones que pudieran derivar de la información original, por ejemplo, desde el sector infomediario. Es decir, trata de recoger el feedback generado y de presentarlo con espíritu asertivo y de una forma ordenada. Así pues, aquella información original emitida por el gobierno regional, sólo puede ser una parte de lo que termine recogiéndose, ‘curándose’, en el Scoop respecto a ese asunto. Por tanto, la curación de contenidos, en el caso que nos ocupa, trata de mostrar ese proceso de comunicación multidireccional, en el que intervienen múltiples receptores.

Visto este ejemplo, puede parecer que, en resumidas cuentas, se trata de hacer un seguimiento informativo de las noticias sobre transparencia. En absoluto. Transparencia en España pretende recoger y divulgar textos legislativos, procesos participativos, artículos y publicaciones académicas, eventos formativos y de divulgación, opinión, análisis, debates…Asimismo, y como se desprende de lo anterior, no se nutre solamente de publicaciones de los medios de comunicación. Son múltiples las fuentes de las que bebe (redes sociales, blogs, canales Youtube, bibliotecas virtuales…), y aún sigue buscando nuevos manantiales. Y seguirá buscándolos, porque afortunadamente sigue creciendo la generación de conocimiento y los actores que toman parte en ella, así como mis nociones sobre ellos, en un proceso continuo de aprendizaje.

En cuanto a la temáticas tratadas, como decíamos anteriormente al introducir el ejemplo de la publicidad activa en materia de transparencia, ésta sólo corresponde a una parte del contenido general. Se comparten contenidos sobre los organismos de control creados por las legislaciones estatal y autonómicas, sobre el derecho de acceso a la información, sobre la actividad de los gobiernos y la oposición en los cuatro niveles (estatal, autonómico, provincial y municipal), sobre procesos judiciales, sobre empresas, sobre lobbies, sobre partidos políticos, organizaciones empresariales y sindicatos, sobre la actividad de instituciones, colectivos profesionales, ONG’s y otros agentes de la sociedad civil que trabajan por una mayor transparencia en nuestra sociedad. Y hablar de transparencia es hablar de gobierno abierto, de participación ciudadana, de gobernanza y buen gobierno, de rendición de cuentas, de ética, de cultura…también de corrupción y fraude, que aunque me quiera resistir a escribirlo, es necesario hacerlo…y también de archivos y gestión documental, de administración electrónica, de contratación pública, de RSC, de privacidad, de los medios de comunicación y su papel…Consecuencia todo ello de la transversalidad de la transparencia, un valor que debe impregnar todas las esferas públicas de nuestra sociedad, y todas las privadas que influyan sobre ella o que, como en el caso de la RSC-RSE, tengan interés en crecer como entidades. Hablar de transparencia, es obvio, es hablar de política. Y en este ámbito se conjugan demasiados verbos. Tantos como intereses en juego; tantos como partes se vean influidas; tantos emisores, tantos medios, tantísimos receptores…hablar de transparencia es hablar de infoxicación, pero eso, como decíamos antes, tal vez lo tratemos en otra ocasión.

Y esto de la transparencia y la curación de contenidos… ¿interesa? Es decir, ¿tiene repercusión o un alcance significativo? Sobre la curación en sí no hay ninguna pretensión, pero sí en cuanto a la transparencia. Sinceramente, no es su objetivo principal ser un trending topic u obtener millones de visitas como un youtuber…nada por el estilo. El objetivo primordial es doble, en cuanto que considero a ambos igual de importantes: el primero, ser un espacio de aprendizaje personal y para todo aquel que quiera utilizarlo; dos, promover la cultura de la transparencia. Ponerla en las redes sociales cada día, alcanzando tanto a los grandes expertos en la materia como al que acaba de llegar. Seguir la máxima de las redes sociales digitales de que «si aparece, existe». Y la táctica de la gota cayendo sobre la roca empieza a dar resultados que, aún siendo insignificantes desde una perspectiva general de los medios de comunicación o las redes sociales, me parecen de relativa importancia teniendo en cuenta el reducido target con el que a priori puede contar un producto como Transparencia en España: superadas las 60.000 visitas en Scoop, en los primeros nueve meses de verdadera actividad de difusión, que se elevan a más de cien mil visitas sumando las distintas plataformas en que se distribuye como site (Facebook, Google+ y LinkedIn), y con unas 200.000 impresiones mensuales en Twitter. Unos números ridículos en el maremagnum de Internet, pero que aspiran a alcanzar a parte de ese inmenso target no interesado a priori en ‘esto de la transparencia’.

A modo de conclusión, la difusión de la transparencia por «un tercero» parece tener ciertas ventajas: por una parte ofrece una visión global, amplia desde las perspectivas territorial, administrativa y de sector de actividad; y por otra parte, es independiente, sin relación alguna con la inmensa mayoría de sujetos protagonistas de los contenidos compartidos. También tiene sus desventajas, la principal es, incuestionablemente, el filtro constante que es el curador de contenidos y la selección que haga. Y como no, la enorme dificultad (incluso me atrevería a decir la imposibilidad) de alcanzar todo lo que merece ser curado. Ésta última se puede suplir con medios, pero la primera es un ejercicio continuo de reflexión sobre el que no siempre se tiene la certeza de aplicar el filtro correcto. Pero se intenta…y en el empeño, se aprende (mucho) y se difunde (lo que se puede).

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