Decálogo de la anti-participación: EncuestasCiudadReal.es

Quiero traer a este Blog un caso sobre participación ciudadana en Ciudad Real. Sin entrar en consideraciones políticas sobre oportunidad y cumplimiento legal de la legislación sobre memoria histórica, quiero establecer un claro ejemplo de cómo no debe ejecutarse una política de participación ciudadana por un consistorio.

Partimos de un supuesto de hecho: cambiar el nombre de algunas calles por la aplicación de la Ley de Memoria Histórica (Acuerdo de la mesa de la Memoria histórica). Hasta aquí, todo correcto. Y se procede a consultar a la ciudadanía los nombres definitivos sobre los propuestos por los grupos políticos que conforman el Pleno municipal (aquí).

El proceso desemboca en una web que se llama EncuestasCiudadReal. Sí, una web con nombre de encuestas.

Decálogo de malas practicas en participación sobre este proceso:

  1. Falta de identidad legal. Desconozco a quien pertenece la web encuestasciudadreal.es. No existe aviso legal en ella. Es del Ayuntamiento, pertenece a una organización o empresa, es de un privado… Son cuestiones que un ciudadano debe saber para dar legitimidad a su voto. Debe saber si vota en una web institucional o no.
  2. Sin reglas. He sido incapaz de conseguir las reglas de la votación. Entiendo que las calles que consigan mas votos serán las elegidas. O el Pleno puede cambiar esa votación. Donde esta el reglamento o «instrucciones» del proceso participativo en su conjunto, cuando se aprobó en su caso… Porque se le denomina tal cual: proceso participativo. No estamos ante un sondeo según el Ayuntamiento… o si.
  3. Ausencia de comunicación. Salvo la nota de prensa posterior, no se ha dado difusión a esta votación. En la web actual del Ayuntamiento no aparece un link a la web de encuestas. En el apartado de la concejalía de participación tampoco, o al menos no he conseguido encontrar información alguna. En las redes sociales del Ayuntamiento tampoco se esta haciendo ninguna campaña que anime a votar en la web. Fuera del mundo digital tampoco se han realizado acciones (que me conste) animando a elegir calles y difundiendo el proceso participativo, en publicidad institucional, carteles… o utilizando las instalaciones públicas: centros cívicos o culturales…
  4. Quien compone el censo. Una de las anomalías mas graves. Realmente no se dice nada si puede votar alguien empadronado en la ciudad o no, si existe edad mínima… Se deja votar y luego se hace una comprobación, eliminando a quien no cumpla unos requisitos que no se dicen en ningún momento. No quiero entrar en la normativa de protección de datos y su cumplimiento, en su caso. Este es un apartado fundamental en cualquier proceso donde se vote. En nuestro caso… un despropósito.
  5. Información sobre el proceso. En ningún momento se da información sobre el proceso. Quienes eran las personas de las calles que se eliminan, quienes son los nuevos nombres propuestos, no todos tienen que ser conocidos por la mayoría de los vecinos. No hay un diseño del proceso participativo. Cuando se implican a grandes grupos o masas sociales amplias hay que establecer unos cauces de información para conseguir su enganche y hacer atractivo el proceso a los que se les invita. Hay una ausencia de contenidos que redunda en improvisación.
  6. Diseño web ni esta ni se le espera. El diseño  de la pagina encuestasciudadreal.es es claramente mejorable, por no decir, que es un mal ejemplo en cuanto a usabilidad y accesibilidad. Diseño poco atractivo… por no decir «cutre» que es un indicativo del escaso interés público que se ha puesto en el proceso.
  7. Opinión de los afectados. En un proceso donde se van a modificar los nombres de calles hubiera sido fundamental contar con la opinión de los afectados directamente por dicho cambio, esto es, los vecinos y propietarios de negocios de las calles afectadas. Y su opinión en este proceso es importante, al fin y al cabo, son los que van a sufrir las molestias del cambio de nombre son ellos. No hubiera sido interesante que su opinión se hubiera resaltado y conocido por el resto de sus conciudadanos. Si estamos en clave encuestas, una encuesta previa a ellos sobre los nombres, podría haber sido conveniente.
  8. Coto cerrado. Tecnológicamente es posible y democráticamente conveniente la participación activa de los ciudadanos en el proceso-encuesta. Hubiera sido muy importante para la ciudadanía, que ésta también hubiera podido proponer nombres de calles y no solo los grupos políticos con representación municipal. Al final es un proceso poco abierto y con unos parámetros muy cerrados. No engancha, no motiva, no es participativo. Es un proceso que nace sin debate ciudadano.
  9. Como valoramos el éxito. Un aspecto fundamental es que no se dice si el proceso es valido o no, voten nueve o nueve mil personas (o lo que voten). Es poco profesional no establecer unos indicadores que den validad a la consulta o encuesta.
  10. Educar antes de participar. Se pierde además una oportunidad para educar y formar en participación ciudadana. Algunas horas para formar a ciudadanos en participación en un tema que comprendemos todos, como el cambio de unos nombres de calles, es una ocasión para poder implicar a los vecinos y colectivos, y motivarlos para otros procesos mas complejos como los presupuestos participativos u otro temas que conlleven mas discusión y profundidad.

 

Conclusión: No existe un liderazgo público del proceso y eso es letal para el mismo. Con estas iniciativas no construimos ciudadanía, no le damos valor a los procesos colectivos que pueden converger en beneficio de todos. El interés de la institución, en este caso el Ayuntamiento, y su falta de impulso y organización hacen que nos encontremos con una encuesta y para encuestas ya esta el CIS.

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